Unilever, que tiene marcas como Dove y Lipton, se une al creciente boicot publicitario contra Facebook como parte de la campaña “Stop Hate for Profit” (Paren las ganancias del odio) iniciada tras la muerte de George Floyd. El esfuerzo insta a Facebook, que es dueño de Instagram, a hacer más para detener el discurso del odio y la desinformación.
Las acciones de Facebook y Twitter pueden ser más de un 7%.
“Continuar anunciando en estas plataformas en este momento no agregar valor a la gente y la sociedad. Estaremos supervisando continuamente y revisaremos nuestra posición actual si es necesario”, dijo Unilever en un comunicado.
La campaña pide específicamente a las empresas que no se anuncian en las plataformas de Facebook en julio, aunque Twitter también ha sido presionada durante mucho tiempo para que limpie los supuestos abusos y la información incorrecta en su plataforma.
Más de 90 anunciantes, incluyendo Verizon Communications Inc y The North Face, una unidad de VF Corp, se han sumado a la campaña, según una lista del grupo de activismo publicitario Sleeping Giants, socio de la iniciativa.